ALU

Dra. Romina Duran Cajigas

El ocaso de la voz libre occidental

El hombre tiene derechos inalienables: la vida, la libertad y la propiedad privada. El estandarte de Occidente es el bastión de Libertad, la libertad de pensar, hablar, y disentir. En esa convicción se iluminaron revoluciones, se derribaron tiranías y se encendieron antorchas. Pero hoy, las antorchas titilan débiles, casi apagadas, bajo el peso de un nuevo totalitarismo disfrazado de progreso. La libertad de expresión, columna vertebral de toda sociedad libre, se encuentra en estado de sitio.

No hacen falta cárceles de hierro ni inquisidores medievales: basta con algoritmos que borran, jueces que condenan, escuelas que adoctrinan y gobiernos que llaman “odio” a cualquier voz disidente. La mordaza se extiende desde las redes sociales hasta las aulas, desde la ciencia hasta la política.

En el Uruguay, el adoctrinamiento en colegios y liceos impone una agenda globalista donde la duda está prohibida y el silencio es regla. La paradoja es brutal: nunca se habló tanto de inclusión, derechos y democracia… y nunca fue tan caro ejercer la palabra libre.

Hoy estamos ante la disyuntiva más seria de nuestra era: o defendemos la libertad de expresión en su totalidad, o asistimos al funeral de Occidente como lo conocimos. No hay medias tintas, no hay puntos intermedios: ¡LA LIBERTAD SE DEFIENDE O SE PIERDE!

La pandemia fue un ensayo general de la censura que se venia. El COVID-19 fue el laboratorio perfecto para someter la voz crítica. Médicos fueron censurados por advertir sobre confinamientos y efectos adversos. Científicos silenciados por investigar el origen del virus. Periodistas baneados de redes sociales por mostrar datos que contradecían al relato oficial. Lo que alguna vez fue libertad académica, se transformó en obediencia ciega. La ciencia dejó de ser método para convertirse en catecismo.

En Brasil la persecución alcanzó niveles grotescos. Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil, hoy es perseguido judicialmente, inhabilitado políticamente y censurado en redes. Su delito: dar voz a millones que no aceptan el sometimiento globalista. Débora Rodrigues, activista brasileña sin antecedentes penales, fue condenada a 14 años de prisión por escribir con un labial un mensaje en defensa de Bolsonaro sobre una estatua pública.

El contraste es atroz: narcotraficantes y corruptos gozan de impunidad, mientras una mujer común es destruida por ejercer un acto simbólico de protesta. Eso no es justicia: es venganza política.

En URUGUAY bajo el discurso de la “modernización educativa” y la “perspectiva global”, se instala un adoctrinamiento sistemático en colegios y liceos: manuales escolares impregnados de Agenda 2030, feminismo radical y multiculturalismo. Censura encubierta a alumnos y docentes que plantean miradas alternativas. Se inculca el trabajo grupal como única consigna de resolución de problemas anulando al individuo porque “la única salida es colectiva”. Una enseñanza que fomenta repetir consignas antes que pensar. La escuela, que debería ser semillero de libertad, se convierte en un aula de obediencia. La mordaza no solo se coloca en la boca: se clava en la mente de los más jóvenes.

Las Democracias son una fachada de cartón. El ciudadano occidental vive en un teatro con escenografía democrática pero guion censurado. Puede votar, pero no disentir. Puede obedecer, pero nunca resistir. La democracia sin libertad de expresión no es democracia: es un decorado hueco que esconde tras bambalinas LA MAQUINARIA MAS SOFISTICADA DE CONTROL SOCIAL.

Hay una advertencia clara. La mordaza no tiene freno: siempre busca nuevas bocas a silenciar y nuevas mentes que domesticar. La libertad de expresión no se negocia, no se trocea y no se pospone. Se defiende, o se pierde para siempre. La estatua somos nosotros, nuestros hijos, nuestros nietos. Si aceptamos esta mordaza en la política, en la justicia y en la educación, habremos renunciado no solo a hablar, sino a pensar en libertad. La pregunta ya no es si nos atrevemos a hablar… sino si todavía somos capaces de PENSAR SIN PERMISO.

ASOCIACIÓN DE LIBERALES DEL URUGUAY

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