Fernando Doti
De la rigidez al acuerdo. Las claves de la reforma laboral argentina.
Hace pocos días se aprobó en la cámara de senadores de la República Argentina, el proyecto de ley de reforma laboral. El mismo, incluso antes de ser presentado y poder ser siquiera leído, fue objeto de críticas, por parte de quienes han creado y sostenido a lo largo de décadas, el monstruo corporativo, legislativo y regulatorio laboral argentino, que como lógica consecuencia, dio lugar a una legislación absolutamente enemistada con la generación de empleo.
Un país que no crecía desde hacía más de diez años, con un desempleo del casi 8% y una informalidad descomunal, no podía seguir haciendo lo mismo si quería obtener resultados distintos. Según los últimos datos del INDEC (similar a nuestro INE) en la Argentina hay 12.941.000 asalariados. Entre ellos, 7.272.000 se encuentran en blanco y 5.669.000 trabajan en la informalidad. Es decir que hay 5,6 millones de personas que cobran un salario, pero no realizan los aportes jubilatorios.[1] Claramente era necesario cambiar.
Como es sabido, el proyecto aprobado por el senado, es bastante amplio y por tanto su análisis excede el alcance de la presente nota, por lo que ingresaremos en algunos puntos específicos que son de suma importancia.
Uno de ellos es el denominado banco de horas. Mediante el mismo, “empleador y trabajador podrán acordar voluntariamente un régimen de compensación de horas de trabajo”. Pongamos un ejemplo: si un trabajador llega tarde a su trabajo por la razón que sea, e ingresa una hora después, puede acordar bajo este nuevo sistema, recuperar esa hora pendiente otro día. En ese día de recupero de la hora pendiente, no se pagará la hora extra, por ser lo acordado. En el régimen actual, ese acuerdo no es posible. Si el trabajador, a la semana siguiente o al otro día en lugar de realizar 8 horas, realiza 9, tendrá derecho a exigir la hora extra, es decir la ley obligará a que esa hora (a pesar del acuerdo que pueda existir) deba ser pagada en forma doble, de lo que se extrae además, que esa hora se paga mucho más, que la hora que se descuenta. Se pueden dar otras situaciones en donde la nueva normativa permite adecuar las formas a la realidad, en aquellos trabajos que se realizan lejos del domicilio del trabajador. Tal el caso de las explotaciones mineras. Existen ejemplos en donde se trabajan 14 días por 12 horas y se descansan 10 días. Todo ello en acuerdo con la empresa.
La reforma en definitiva otorga un mayor grado de flexibilidad a las partes. Es mucho más compatible con la realidad, le da más margen a la gente para que pueda adaptarse a la nueva realidad, por ello esta reforma se ha denominado como “modernización del sistema laboral”.
Dentro de las críticas que se han hecho sentir, se ha escuchado que la aprobación de este proyecto implica avalar el esclavismo. Falso. Solo un mal intencionado, luego de haber leído la norma puede sostener esto. La reforma no cambió el tope de horas semanales (48) así como tampoco el tope máximo de horas de trabajo diario (12).
[1] https://www.infobae.com/economia/2026/01/22/crece-la-informalidad-en-argentina-y-ya-afecta-a-mas-de-56-millones-de-personas/
En nuestro país realizar un acuerdo como el de los ejemplos mencionados más arriba, es contrario a la ley. Entonces, la novedad de la reforma argentina es que se le da prioridad a los acuerdos de empresa por encima de los acuerdos de rama. ¿Qué significa esto? Hoy día, el sindicato más importante de una determinada rama, en acuerdo con las patronales más importantes de determinado sector (construcción, comercio, etc.) en el ministerio de trabajo, acuerdan lo que ellos entienden que es lo más conveniente para el sector y ese acuerdo, es vinculante, es decir obligatorio, para todos involucrados de dicho sector de todo el país. En otros términos, a un pequeño supermercado de Fray Bentos, con un par de empleados, se le aplica el mismo régimen que a un supermercado de Montevideo. No hay diferencia salarial entre un cajero de Montevideo y uno de Fray Bentos, si ambos trabajan en una cadena de supermercados.
El hecho de que ahora, a partir de la reforma, cada comercio con sus trabajadores tenga autonomía para acordar, es una muy buena noticia, que solo puede molestar e incomodar a los militantes del desempleo.
Otro punto que aborda la reforma y que resulta crucial, es el nuevo régimen de despido e indemnizaciones. El proyecto mantiene la base de un mes de sueldo por cada año de servicio o fracción mayor a tres meses. Lo novedoso es la creación de un Fondo de Cese Laboral, esto es, se permite que, mediante Convenio Colectivo de Trabajo, las partes sustituyan el régimen indemnizatorio por un fondo o sistema de cese laboral, el cual estará a cargo del empleador, y que beneficiará al trabajador al momento del egreso de la empresa, ya sea por despido o renuncia. En otros términos, se trata de un sistema de capitalización individual donde las empresas aportan mensualmente un porcentaje del salario bruto del trabajador a una cuenta personal de éste, quien, en caso de variar de empleador, se lleva su ahorro consigo. En el caso, queda supeditado a que el sistema sea aprobado mediante convenio colectivo.
Con la reforma, es esperable que la litigiosidad disminuya, a la vez que el trabajo en blanco aumente, puesto que se establecen incentivos para ello. No debe perderse de vista que trabajador y empresario, son socios, no enemigos y por tanto, sus intereses deberían ser los mismos. Ello por cuanto el salario del trabajador, en definitiva, quien lo paga es el cliente de la empresa. El patrón a lo sumo extiende el cheque, pero quien determina que el negocio siga en pie y que el empleado cobre su salario es el consumidor.
Es curioso cuando se escucha la crítica de que se pierden derechos o conquistas. ¿A qué derechos se refieren, cuando casi la mitad de los trabajadores lo hacen en la informalidad y se tienen altos niveles de desempleo?
No se pueden obtener resultados distintos haciendo las mismas cosas. La reforma busca una alternativa, abandonando viejos y fracasados paradigmas. El tiempo dirá. Lo importante es que el tema está instalado y ayudará a correr el eje del debate de la discusión pública, a pensar. El desafío ahora será observar si la realidad logra finalmente imponerse sobre el dogma. En definitiva, la ignorancia siempre es una muy cómoda elección.
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