Dra. Romina Durán
La hora de las máscaras caídas
Hay momentos en la historia en que los velos se rasgan y los disfraces ya no
sirven. Momentos donde la impostura se vuelve insoportable, donde la tibieza
se revela como cobardía, y la “prudencia y tolerancia política” como complicidad
con el enemigo. Ésa es la hora que vivimos hoy: la hora de las máscaras caídas.
Nos dijeron que compartíamos ideales, que había una “derecha” uruguaya
comprometida con los valores de la libertad, la república y el individuo. Pero los
hechos hablan más que los discursos: no hay ni un rastro de afinidad ideológica
entre los supuestos partidos de derecha uruguayos y Javier Milei.
¡Ninguno de ellos se atreve a respaldar la causa de la libertad sin condiciones! Prefieren la comodidad del sistema, el aplauso del establishment y la bendición
de los organismos internacionales. El silencio de sus líderes frente al triunfo electoral de la Libertad Avanza en Argentina, en el recambio del congreso, es elocuente.
¿Porqué callan? Callan porque Milei les recuerda todo lo que ellos dejaron de ser y es mucho más aún. Callan porque su existencia los desnuda: ya no son oposición, son parte del decorado del poder. Callan porque son la casta que dice combatir al socialismo pero cuando tuvieron el poder solo administraron su herencia con obediencia servil.
Nos dicen: “el problema de Milei son las formas”. Pero las formas de Milei son su mayor virtud. Porque detrás de su vehemencia está la verdad sin maquillaje. Mientras ellos miden cada palabra para no incomodar a la prensa, Milei se
atreve a decir lo que millones piensan y callan. No grita por rabia, grita por amor a la verdad. Y en tiempos de hipocresía, la verdad estridente se vuelve un acto revolucionario.
Los partidos coalicionistas que se autoproclaman guardianes de la Libertad no
son más que socialdemócratas disfrazados de liberales. Su defensa del “Estado presente” los delata. Son estatistas, globalistas, ¡burócratas que jamás pondrían en riesgo su silla por un principio! ¡Son la falsa oposición, el espejismo de una derecha que teme a la libertad porque no puede controlarla!
Uruguay necesita un sacudón moral. Necesita recordar que la libertad no se negocia, no se modera, ¡no se disfraza! La libertad se defiende con uñas, dientes y convicción. Y ésa, precisamente, es la batalla que Milei ha encendido al otro lado del río: una revolución cultural que ya no depende de fronteras, ¡sino de coraje!
La Libertad defendida a ultranza no busca consenso con quienes han hecho del Estado su templo. ¡Busca romper sus muros! No quiere gestionar el sistema, quiere devolver el poder al individuo.
Por eso Milei incomoda: porque no vino a administrar el statu quo, sino a
dinamitarlo.
Ésta es la hora de las máscaras caídas.
¡La hora en que cada uno debe elegir de qué lado está!
Del lado de los que fingen o del lado de los que luchan.
De los que calculan o de los que creen.
De los que callan para pertenecer o de los que hablan para despertar.
La libertad no tiene partido, tiene espíritu.
Y ese espíritu no se negocia.
Es fuego. Es león. Es verdad.
ASOCIACIÓN DE LIBERALES DEL URUGUAY
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